Cada tipo de servidor está diseñado para satisfacer diferentes necesidades, desde tareas básicas hasta aplicaciones de alto rendimiento y alta frecuencia, permitiendo a los usuarios elegir la mejor opción según sus requisitos específicos.

Rendimiento Regular

Servidores con CPUs Intel de generaciones anteriores y SSD regulares. Son adecuados para tareas menos exigentes que no requieren mucha potencia de procesamiento. Ejemplos de uso incluyen:

  • Sitios web pequeños o personales: Páginas con tráfico moderado o bajo.
  • Blogs: Plataformas de blogging que no manejan grandes cantidades de tráfico simultáneo.
  • Entornos de prueba ligeros: Para desarrolladores que necesitan entornos básicos de prueba para sus aplicaciones.

Alto Rendimiento

Servidores impulsados por las últimas generaciones de CPUs AMD EPYC o Intel Xeon y SSD NVMe. Estos servidores son ideales para tareas que requieren mayor potencia y velocidad de procesamiento. Ejemplos de uso incluyen:

  • Aplicaciones empresariales de tamaño medio a grande: Por ejemplo, sistemas de gestión de clientes (CRM), planificación de recursos empresariales (ERP).
  • Bases de datos grandes: Manejan mejor las operaciones intensivas de lectura/escritura.
  • Servicios de streaming o juegos en línea: Donde se requiere un alto rendimiento para manejar múltiples conexiones simultáneas.

Alta Frecuencia

Servidores con CPUs Intel Xeon de más de 3 GHz y SSD NVMe. Estos servidores están optimizados para tareas que se benefician de altas frecuencias de CPU, lo que significa un procesamiento más rápido de tareas individuales. Ejemplos de uso incluyen:

  • Aplicaciones que requieren alta velocidad de procesamiento por núcleo: Ideal para software que no se escala bien con múltiples núcleos pero se beneficia de núcleos más rápidos.
  • Servidores de juegos: Para juegos que requieren una rápida respuesta del servidor.
  • Entornos de desarrollo y pruebas para aplicaciones de alto rendimiento: Donde los desarrolladores necesitan simular entornos de producción de alta capacidad.